lunes, 15 de octubre de 2012

Momentos de cine

Se puede amar el cine de muchas formas pero casi siempre trae consigo una gran expectación ante qué se esconde detrás de un rodaje, cómo se elige una banda sonora, qué tipo de personajes son los más codiciados, qué poder de decisión tiene un director al elegir un elenco, qué lleva a un productor a enfrentarse a un proyecto polémico, por qué unas películas arrasan y otras muerden el polvo, etc. 
Todo es magia y misterio para quienes vivimos y trabajamos fuera del mundo del espectáculo. 

Las preguntas más frecuentes giran en torno a las preferencias de los propios trabajadores del gremio: ¿Hay algún género cinematográfico que les suscite un interés especial? ¿Tienen referentes? ¿Cuáles son sus películas fetiche? ¿Hay alguna secuencia que les haya marcado? 

Con idea de satisfacer un poco esta curiosidad y ante la posibilidad de descubrir o redescubrir ciertas producciones, inauguramos hoy una sección en la que entrevistaremos brevemente a directores, actores y guionistas de distintos estilos, para que nos cuenten qué escenas y películas destacarían por encima de todas y por qué. 

Para predicar con el ejemplo, vamos a comenzar con Travis Henderson, esto es, con Miguel. Y próximamente tendremos el placer de leer las respuestas de otros conocidos compañeros de profesión, tanto en cine como en tv y teatro. 
Comenzamos.

domingo, 7 de octubre de 2012

Por qué no soy titiritero

No soy titiritero. Esencialmente porque ignoro la exigente técnica que requiere el fantástico arte de la marioneta. Así que estos que presumen de usar el castellano o español con excelencia, que empiecen por hablar con propiedad. Porque los que nos dedicamos al teatro, el cine o la TV; los escritores, los técnicos, los actores...somos esencialmente -y aunque falte “curro”- “currantes” más que activistas.

Dejémoslo si acaso en trabajadores... ¿de qué? ¿Cultura? ¿Espectáculo? ¿Relleno de parrilla televisiva? Pongamos que “cultura” es esa cosa que alguna gente pone con mayúscula y que unas veces alcanza el epígrafe de “arte”, otras el -no menos noble- de “entretenimiento” y a menudo el de simple “aburrimiento”. Y ya se que el término, antropológicamente hablando quiere decir “usos y costumbres de un grupo social en un tiempo determinado”, pero intencionadamente lo uso aquí como cotidianamente lo comprendemos. 

Voy a iniciar una colaboración en el periódico para internet “La Noticia Imparcial” tratando de aportar el punto de vista de un trabajador de la cultura sobre temas diversos (sí, de política también) y hacerlo de forma pública, con el riesgo que eso conlleva. 

Cuando alguien de este gremio o colectivo se atreve a dar un punto de vista político suele escuchar: “¡Vosotros a lo vuestro!”, y si se quiere incorporar la guinda despreciativa oímos: “¡titiriteros!”. Como si ese noble arte fuera una maldición...-de hecho esto es lo mismo que siento cuando en un atasco alguien espeta a otro “¡Payaso!”, y yo pienso: “que más quisiera”-. ¿Qué pasa con “los de la cultura” y sus opiniones? ¿Tenemos todos la misma opinión sobre las mismas cosas?¿Por qué se habla de “los de la cultura” ? ¿Por qué parece que opinamos como gremio si somos individuos muy distintos unos de otros? 

Opinamos, sí, y nuestras opiniones tienen una difusión mucho mayor que las de otros por la sencilla razón de que trabajamos de cara al público, para divertir y para plantear retos a todos los demás, pero... ¿participamos? Cuando me atreví a participar en política uniéndome a un partido y expresando opiniones libres -unas veces personales y otras consensuadas con más gente- un amigo y compañero de profesión me dijo: “Te admiro, qué huevos tienes, pero...sabes que esto te va a costar perder mucho trabajo, ¿verdad?” ¿Por qué? 

Como “trabajador cultural” me muevo habitualmente en un ambiente a menudo sectario de izquierdas y muchas otras sectario de derechas; pero en el que siempre convivo con el temor de molestar, ofender e incluso enfadar a mis colegas de gremio con mis opiniones. Me arriesgaré. 

Porque merece la pena interesarse y merece la pena formarse una opinión propia sobre política, sobre sociedad y sobre muchos temas, pero esto es difícil... 
Difícil porque toda la información que nos llega tiene un carácter sesgado o de interés partidista y a penas surge de una posición individual o crítica. 
Difícil porque vivo en un país en el que opinar (no digo ya proponer) fácilmente te convierte en enemigo irreconciliable de todo aquél que opina diferente a ti. 
Difícil porque procedemos de una cultura en la que está prohibido equivocarse...quiero decir que está prohibido reconocer una equivocación, lo cual nos lleva a menudo a sostener un criterio a toda costa por aquello de “ser coherentes” cuando nos sentiríamos tremendamente aliviados de corregirlo. Y éste es precisamente el factor que muchas veces nos cohíbe a la hora de tomar partido... ¡Qué lástima! 
Pienso que, si no nos sintiéramos obligados a mantener una opinión, si de verdad estuviéramos abiertos a modificarla e incluso cambiarla por leer algo o escuchar a alguien, o sencillamente por un proceso de reflexión privada... Seríamos mucho más abiertos, seríamos mucho más comprensivos con el criterio de los demás, seríamos, en definitiva, más libres. Libres de verdad. Libres de discutir. De discutir sin miedo a ofender o ser ofendido. Seríamos parte de una sociedad mucho más divertida y amable. ¿Utópico? Para nada. Pero hay que tirar la piedra y pecar. 

Así que me propongo pecar, opinar y equivocarme. Exponiéndome al error y anticipándome a la intolerancia. Esperando vivamente que se me contradiga y deseando la inspiración a rebatir que esto proporciona. Es decir: aspiro a usar este blog, este canal, esta opción para obtener el premio de un verdadero criterio personal que solo será personal si se cuece en la contradicción y se enriquece con la contraposición. 

Me llamo Miguel Hermoso, soy actor; y no sigo una corriente de pensamiento único, intento -contra viento y marea- formarme una opinión propia sobre las cosas. 

Y por eso este blog pasa del letargo a la difusión que supone estar en un diario. 

Por eso podréis leernos a través de http://lanoticiaimparcial.com

Y no soy titiritero. Pero me encantaría serlo.

domingo, 12 de agosto de 2012

Ted

Seth McFarlane ya se había convertido en el nuevo niño mimado/enfant terrible de América en cuanto a comedia transgresora se refiere con "American Dad" y sobre todo con "Family Guy" (dejemos a un lado "The Cleveland Show"). Estaba claro que tarde o temprano estos pollos sin cabeza que parten el bacalao en Hollywood le iban a dar carta blanca para que sedujese al público de gran pantalla. Y aquí lo tenemos.

El ataque narrativo recuerda a un episodio de "Padre de familia", con un narrador omnisciente y un kilométrico acercamiento a uno de esos barrios de la costa este norteamericana que ya conocemos mejor que el nuestro. Y juega ya durante toda la película con esa efectiva técnica tan empleada en la serie de plantearte una situación idílica e ingenua para súbitamente aplastarla con una apisonadora de realidad exacerbada hasta lo brutal.

Un niño solitario pide un deseo, que su adorado oso de peluche cobre vida, una estrellita fugaz y... ¡listo! Ya tenemos un oso parlante que deja acojonada a toda la familia. Podríamos entonces seguir por una línea "ET", es decir, el niño esconde al oso para que no se convierta en una atracción pública o algo peor: una amenaza; pues no, este oso se convierte en una celebridad: sale en las noticias, le invitan a los "talk shows", entrevistas...un fenómeno de masas. Normal. Es un oso de peluche que -no solo habla y reacciona- sin neuronas, ni músculos, ni pulmones, ni genitales, se comporta no como un tierno amiguito achuchable que te dice que te quiere, sino como una cáustica, haragana y cretina estrella de la TV.

A partir deste inverosímil pero extremadamente apetecible planteamiento, y dando por hecho que el oso y el niño comparten la vida transitando por la adolescencia hasta compartir piso en la madurez, la diversión está servida. Porque mientras el niño se convierte en un relajado y solvente Mark Whalberg, el oso TED sigue con el mismo aspecto pero con todo el arsenal de malas y anárquicas costumbres que pueda tener un americano ocioso: marihuana, pedos, cerveza, televisión, humor agresivo...etc.

Digamos que el acomplejado niño Mark no ha madurado agarrándose a esa inquebrantable unión con el oso como símbolo de su infancia y coartada de una irresponsabilidad poco consecuente con su edad.

Increíblemente, este imbécil fumeta que carece de aspiraciones y llega siempre tarde a un curro de mierda en un "rent-a-car"...se las ha apañado para ligarse a MIla Kunis, que además de estar en un momento apabullante de belleza y simpatía, es lista, tiene carácter y un puestazo en una compañía gorda. ¿Por qué? Quítenle mentalmente la camiseta a Markie Mark para entenderlo (yo, además soy incapaz de olvidar el último plano de "Boogie Nights") .
A partir de aquí es prescindible seguir explicando porque todo consiste en seguir el curso que ya siguen muchas pelis que hemos visto (algunas muy buenas) con este conflicto clásico. El tipo inmaduro debe elegir entre su mejor amigo y el amor de su vida. El primero representa la libertad total e irresponsable, la diversión sin temor a consecuencias, etc... pero te lleva por la senda del perdedor. La segunda, aunque también proporciona grandes momentos, -gracias Mila Kunis por casi convencerme de que el amor es posible- exige una madurez y un "a veces debo hacer cosas que no me gustan" que da bastante vértigo. Para esto último el bueno de TED es un ancla muy pesada, pero también una excusa formidable.

El tira y afloja del oso aferrándose a su compi y el chico inmaduro tratando de proporcionarle independencia llega a momentos tronchantes. El peluche parlante es una máquina de gags gracias al contraste entre su apariencia angelical y su comportamiento soez, guarro, machista y pendenciero. Y mucho más gracioso habría llegado a ser de no estar doblado al español por Santi Millán. Se me ocurre a bote pronto una lista de más de 10 actores de verdad con voces de verdad y cómicos de verdad que le hubieran doblado el partido. Por ejemplo: Agustín Jiménez. Pero en fin... Santi Millán es lo que hay.
Como el texto de TED es tan bueno, procaz e ingenioso, la peli le sobrevive. Más duras de tragar son las adaptaciones ibéricas y populacheras de formas de hablar y personajes...que casi recuerdan al sistema de Santi Segura de echar al cocido todo lo que haya en la cocina. Falete, Belén Esteban, la pija madrileña... recurrente sarta de convenciones vulgares.

Pero como ésto inevitablemente debe progresar hacia un "final Hollywood" (¿Por qué? ¿No sería más transgresor que nada -admirado McFarlane- saltarse las reglas sagradas de guión americano con sus tres actos (el tercero necesariamente trepidante), sus dos puntos de inflexión y su final positivo?) aparece ese mal mayor, ese Deus ex-machina que manda el conflicto de los protas a un segundo plano y toda confrontación se disuelve para aplacarlo.

Eso, sí, aquí el mal está representado por Giovanni Ribisi que es un impresionante y arriesgado actor que solo con aparecer te pone en tensión porque no sabes qué va a hacer esta vez, un gran aliciente que no salva al espectador de la decepción de ver unas secuencias que podrían estar sacadas de otras 500 películas en las que enlazamos persecución, muerte del oso por desgarro y pérdida de peluche, resurrección por el método de estrella fugaz, reconciliación de novios sin apenas tratar o trabajar sobre el tema y conflicto que nos ocupa (ojalá fuera siempre así) y como colofón: ¡boda!. Chin-pon.

No, Seth, no digo que te hayas domesticado, no digo que hayas cambiado, vendido o perdido tu cualidad esencial: poner la piel del americano medio en carne viva.

Sí, tratas las drogas como algo lúdico y divertido en lugar de veneno que lleva a la ruina, sacas tetas, tacos, tacos que en boca de un peluche escuecen todavía más, peleas paródicas como las famosas tundas que se curraban Peter Griffin y el pollo y que llegaban a llenar medio episodio de "Family Guy"...todo éso es tu sello y solo tú lo haces. Y en esta peli sigues siendo tú. Porque te dejan.

Porque piensan que eres un filón que va a recaudar millones...

Porque saben en Hollywood y aledaños que las familias enteras ven los episodios de “Padre de Familia” : los papas se ríen y disculpan las guarradas y brutalidades porque son dibujos, los niños y adolescentes no entienden la mitad pero les encanta porque son dibujos con pedos, tacos y guarradas, y los abuelos lo ven por el rabillo del ojo. Pero son dibujos animados.

Yo me lo he pasado bien. Me has sorprendido, me has divertido, sufro al final, claro... en parte supongo porque la expectativa en cuanto a originalidad, tratándose de tí, es muy grande. ¿Pero estás preparado para la hostia en salas? ¿A qué tipo de público está dirigida? ¿No habrás querido abarcarlo todo?

La peli está llena de guiños cinematográficos que hacen las delicias de un espectador de 40 como yo, que vio "Flash Gordon" a los 12 años... pero claro, de ahí para abajo hay mucha gente que se perderá los chistes si no se los explica su padre o su abuelo! Los gags salvajes que sí molarán al teenager espantarán al señor de las bermudas y camisa de manga corta, que aunque salga del cine a regañadientes, querrá proteger a su prole de semejante influencia.

Así que si hay niños serán rescatados por sus aprensivos padres o quedarán horrorizados al pensar que su osito de peluche puede fumar marihuana y tirarse a la cajera del súper. No llegarán al final. ¡Que es justo lo que está diseñado para ellos! Los adultos enrollados como yo, fans de tu sentido descarnado del humor, quedarán decepcionados por ese final con truculencia forzada, penita pena, resurrección previsible, novia que perdona (mentira,no perdonan) y boda a capón... y se irán con el paladar tan empalagado que tendrán que parar en el primer bar para quitarse el dulzor antes de pisar su casa.

Los adolescentes solo pillarán la mitad del chiste y acabarán más fijos en la pantalla del móvil haciendo planes para luego que en la del cine. Los niños ya los hemos aterrorizado y dicho que la marihuana mola y que el mundo es un lugar donde las putas se cagan en la alfombra.

¿Cual es tu público, tío?
Hollywood no estará contento.
Tus seguidores tampoco.
¡Qué jodido mundo! ¿Verdad?

martes, 24 de julio de 2012

Tomás Gayo

Kilómetros. Eso es lo que cuantifica y cualifica una amistad, una unión entre dos personas. No son las fiestas. No son las cenas. No son los beneplácitos tras un estreno. Son los kilómetros. Durante año y medio, con la compañía reunida para representar "Pascual Duarte", hicimos muchos kilómetros en una gran furgoneta. Yo, por mis manías y por mi sociopática aversión a la conversación, me sentaba delante. Tomás conducía. No hablábamos mucho. Hacíamos kilómetros. 125 kilómetros en silencio, un silencio superviviente al barullo de atrás, donde charlaban y bromeaban los demás actores, y en el 126 él decía algo interesante. Yo escuchaba. Y esperaba otro kilómetro. Y le intentaba contestar algo un poco más ingenioso que lo suyo. Él se ponía cachondo y me retaba otra vez. Era una delicia.

Kilómetros. Muchos kilómetros. Tomás me hacía olvidar lo que odio a la gente, lo que odio este mundo, lo que me odio a mí mismo. Tomás era mi amigo. Sudaba mucho. Olía muy fuerte. Se ocupaba de todo. Sufría como un camello sin agua y con una pesada carga sobre sus jorobas. Pero tú sabías que si él estaba ahí, la función saldría adelante. No le importaba nada más. La función. Las ocho de la tarde. Los actores. La tramoya. El texto. Eso era el puto centro del universo. Nada más importaba. Creo que cuando se dio cuenta de que yo soy igual, que no me importa nada, que me puedo estar muriendo por dentro y solo quiero que SE ALCE EL TELÓN... pensó: éste es el actor que necesito. Y yo por primera vez me relajé y me entregué como nunca a una producción, a su obra, a un personaje que debe matar, llorar, gritar y vomitar en escena. Pascual Duarte fue su mayor logro porque maduró la versión durante años, comprendió la trascendencia, formó la compañía ideal: una colección de mujeres emotivas, fuertes y raciales.

Y de carambola: yo.
Me dio el personaje más fuerte de mi vida, me dio confianza y libertad para que soltara mi rabia y mi serenidad en escena.

Y en la carretera...me dio kilómetros. Nos hicimos amigos sin querer. Di por hecho que esto era una unión permanente. Algo que vigorizaría con los años.

No contaba con que se fuera así. Sin previo aviso. Sin hacer ruido.
Y yo ahora...no sé qué hacer.

Cada vez que pase por el kilómetro 126 de tal o cual carretera, recordaré lo que dijo. E intentaré contestar algo igualmente ingenioso.

Aunque nadie me escuche.

viernes, 30 de julio de 2010

LA CARRETERA

PAPÁ... ¿NOSOTROS NOS COMERÍAMOS A ALGUIEN?
No, Por supuesto que no.
PORQUE SOMOS LOS BUENOS...
Claro, hijo, somos los buenos.
PORQUE NOSOTROS LLEVAMOS EL FUEGO...
Exacto, llevamos el fuego...
Y NO NOS COMEREMOS A NADIE... AUNQUE NOS MURAMOS DE HAMBRE...
Ya nos estamos muriendo de hambre, hijo.

No lo olvidemos... somos los buenos. Los que preferimos morir antes que matar. Los europeos. Los que aprendimos de dos macabras guerras mundiales en el siglo XX. Y de muchas más y más sangrientas en el XIX.

¿QUIEN QUIERE UNIRSE? LLEVAMOS EL FUEGO.
El fuego de la bondad. El fuego de la generosidad. El fuego. Gracias al cual algún día no harán falta reglas... ni estados represores... Porque habrá responsabilidad. Habrá empatía humana. Y éso hará imposible que un ser humano mate o dañe a otro. Mientras tanto... me da igual que el sol brille... la vida es un desierto... la sociedad un vertedero. Pero nosotros... los idiotas del mundo... llevamos el fuego.

LEED LA CARRETERA DE CORMAC McCARTHY. VED "The Road", con Viggo Mortensen.
Haceos cargo del fuego. Cuantos más seamos... mejor.

lunes, 12 de julio de 2010

Gol, Andrés, es gol.

Andrés... navegas con un pequeño caza por los pasillos externos de la estrella de la muerte...pasa a manual, el automático no puede ayudarte aquí... Andrés... este es el momento que resume por qué has llegado hasta aquí,nadie mejor que tú lo siente... abandónate a la intuición... y espera... espera con la paciencia de quien sabe que ha venido aquí para hacer ésto. Para meter un jabulani por el minúsculo hueco de un cluster anaranjado con la clara vocación de ser Italia. (Para éso me quedo con los italianos, son más chulos y más guapos y te arrasan los tobillos con tal estilazo que hasta te dan ganas de pedirles disculpas por no haber colocado mejor tu rodilla en sus tacos).
Usa la fuerza, Andrés... no es momento de pensar. Permitid a un viejo congelar el tiempo y recordar a Caminero recorriendo 40 metros de campo en los Ángeles para ceder a Salinas... y a Roberto Baggio contraatacar clavando la estaca en el centro del corazón de Zubizarreta. Permitid a un amargado seguidor de un equipo del que nadie era seguidor en la eurocopa de Inglaterra, integrado por una genaración que para mí era casi tan brilante como ésta: Guardiola, Kiko, Hierro, Raúl... desperdiciada y sacrificada a la mediocridad de uno de los pocos tíos que conozco más amargados que yo... un tal Clemente, fino estilista en su etapa de jugador, martillo de herejes de talento en su etapa de entrenador, partidario de una cruzada personal contra el estilo. Qué duro debe ser ser tú ahora , Javi. Qué duro pensar que habría pasado si les hubieras dejado jugar... si no hubieras puesto a Alkorta y Abelardo de centrales con Hierro y Nadal en la función de doble pivote y otro antiguo central(Caminero) de media punta y Salinas arriba.
Jódete, Javi. Como yo me jodí en Inglaterra y en EE.UU. viendo cómo jodías una generación alucinante de futbolistas. Como yo me jodí viendo como la FIFA decretó que los veintidós nijas rojos de Camacho no debían ganar el mundial de Corea.
Andrés... ¿sigues ahí? Es lo que tiene el tiempo y su relatividad. Tu pequeña bota ha lanzado el misil al corazón de la estrella de la muerte, de la puta FIFA, del puto azar, de la ira que tapiza los sofás de España... Dame un segundo más para enjuagar las lágrimas de mi padre, de mi hermano, la incomprensión de mi hijo: "¿Papá, por qué no gana el mejor?" "Porque es fútbol hijo, porque es así: España juega muy bonito, Holanda lo borda... y luego gana Italia. O Alemania. O en la peor de tus pesadillas Holanda imita a Italia y Brasil a Alemania. ¿Ha cruzado la línea de meta el balón? ¿No? Genial. Gracias Andrés por permitir a un cuarentón amargado redimir sus pesares con los Xavis, Villa y tú. Y ahora que el balón ya va para dentro deja que sea yo, en plan Yoda, el que te haga consciente de la dimensión de vuestro logro... No tenéis ni puta idea, Andrés, de lo que estáis haciendo, y casi mejor... porque hasta a unos inocentes genios como vosotros os quemaría el vértigo... HABÉIS DINAMITADO LAS REGLAS DEL JUEGO. El orden establecido ya no funciona. Lo has jodido,Andrés. Te has saltado las leyes del destino. Tú y tu manada de locos, perversos e ingenuos sois el virus que ha infectado a la FIFA. Nunca se recuperará. Un antes y un después, Andrés. No volveré a escuchar esa mierda de " sí, sí. mucho toquecito pero hay que meterla" o... "es que no hay que jugar, hay que competir" ¡ANDRÉS! Corre a la banda como un loco. Quítate la camiseta, que te saquen la tarjeta, da igual.Es así, Andrés, tú tan blanco y tan canijo. Mertesacker, Gattusso, Cristiano Ronaldo y muchos más dioses griegos han bajado del olimpo en el que no te dejan pasar -porque tú vas en chanclas y eres feúcho- para rendirte el tributo que hasta aquí - y solo hasta aquí- se nos ha negado: TÚ JUEGAS. TÚ GANAS. "Nos avergonzamos, Andrés, de ser tan guapos, de ser tan duros, de tener tanta suerte..." A PARTIR DE AHORA TODO VA A CAMBIAR. A partir de ahora... ganará el que juega. Ganará el que arriesga. Ganará el que sonríe. Ganará el que sueña. El que se inventa lo que los demás ven imposible. El que sea capaz de abrir las bocas del público con asombro... Es gol. Andrés, es gol. Y si no lo fuera sé que no te agobias... lo sería en la próxima. Ésa es la diferencia entre tú y yo. A mí, cuando se me ocurre algo genial me desespero pensando "Dios mío, no volveré a tener una ocurrencia cono ésta"; tú lo que piensas es: "Qué guay. Seguro que luego se me ocurre algo mejor". Por éso tú has cambiado las reglas, has entrado en MATRIX y le has dado la vuelta, has colado el maldito jabulani en el centro de la amargura, de la derrota, del orden establecido, has hecho pedazos los mandamientos del fútbol... Gol, Andrés, es gol. Es posible. Y yo pensaba que no.

sábado, 10 de julio de 2010

LA COMPAÑÍA is online!

Orton tenía poderes mentales. Como lo leéis. Décadas después de pasar a otra dimensión espacial, sigue abduciendo a la gente y la prueba somos nosotros.

- ¿Qué está sucediendo alrededor de esa versión ibérica de Loot que anunciaron hace tiempo? - os preguntáreis.
Sólo os puedo decir, en nombre de la cooperativa más currante del mundo mundial, que se está cocinando un plato repleto de ingredientes sabrosos, cuyo efecto a largo plazo es aún un misterio para todos, aunque me atrevo a vaticinar que nos sentará mejor que bien.

Los ensayos están yendo sobre ruedas, se está produciendo esa mezcla perfecta entre esfuerzo y diversión, entre obligación y devoción. El estrés y el calor no ayudan, eso está claro, pero cuando la ilusión y las ganas de ofrecer algo especial imperan sobre lo demás, sólo puede salir algo bueno.
Por ello, queremos abrir boca con un portal donde ofrecer la máxima información posible, acerca de:

Y especialmente, en sus inicios, sobre:


¡El teatro os espera!

jueves, 6 de mayo de 2010

Electra

El Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria se construyó hace más un siglo y, desde entonces, ha sido un referente artístico y un símbolo de la evolución de la isla que le vio nacer. Tras su última reforma, se levanta de nuevo para acoger a una de las obras más aclamadas de Benito Pérez Galdós, Electra, que tras el éxito de su estreno, en 1901, cambió el nombre del teatro, llamado Tirso de Molina en sus inicios.

Cuando Francisco Nieva asumió el placer y la responsabilidad de versionar Electra, escribió: “Prescindir de la presencia de Galdós, en la escena de nuestro país, constituye un empobrecimiento lamentable. [...] Galdós, como Cervantes, además de su impresionante producción narrativa, cuenta con este magnífico corpus dramático y, como el de Cervantes, nos está pidiendo una resurrección sobre las tablas, con nuevos montajes e interpretaciones, desde una óptica contemporánea. Todo ha cambiado considerablemente en el teatro, artística y técnicamente, el espacio, la luz, el sonido, los conceptos personalísimos de dirección... Un clásico vivo es aquel que mejor se presta a toda libre utilización de su obra y a cambiar de ‘look’ y de maneras según la época”.

Por otro lado, Ferrán Madico, director de esta nueva adaptación, ha declarado: “Hay que reivindicar a ‘Electra’ y a Galdós porque estamos hablando de un gran clásico de la literatura universal”.

Deberíamos ser conscientes de que todos los artistas crean lo mismo de millones de maneras distintas. Poco importa si un texto, una canción o un cuadro nacieron ayer o hace cinco siglos, mientras lleguen a calar en el pensamiento y las emociones de la gente, puesto que todo se reduce a temas universales que no caducarán jamás, ya que son un reflejo de la vida misma. Por tanto, es un error caer en el rechazo hacia toda realización artística que no sea reciente, cosa que desgraciadamente ocurre muy a menudo en nuestros días.

Afortunadamente, el teatro gusta de rescatar aquellas obras que considera inmortales e imprescindibles, bañándolas con distintas aguas y haciendo felices a quienes acudimos a recibirlas con los brazos abiertos.

Esta noche, Electra, Máximo, Evarista, Urbano y demás, han vuelto a nacer con otra puesta en escena, nuevos actores, un toque diferente pero igualmente intenso y melodramático a cargo de Madico y Nieva y, con toda seguridad, un enorme y merecido aplauso final que habrá sonado como el del primer estreno, hace más de cien años.

sábado, 6 de marzo de 2010

La historia reciclable

A dos días de los oscars, es difícil no pensar en el cine y hay algo que me llama la atención más que nunca. ¿No habéis notado una cierta crisis en la creatividad cinematográfica? Yo sí, últimamente estamos ante una pérdida considerable de nuevas ideas, en general. Tanto en la gran pantalla, como en series y programas de televisión, donde se copian unos a otros, sin ofrecer nada nuevo, salvo cambios de nombres. Incluso se ha vuelto a poner de moda algo que ya existía años atrás y pareciese que se acaba de inventar ahora: el cine en 3D.
¿Qué os parecen los remakes? ¿Creéis que es falta de inventiva, de ingenio o de medios?

Hay títulos muy famosos en su época que han sido “copiados” con más o menos acierto y para este año y el que viene hay muchos más. Algunos son sólo rumores pero otros muchos ya han sido confirmados. Por ejemplo: Los pájaros, 20 mil leguas de viaje submarino, Furia de titanes, Alicia en el País de las Maravillas, Pesadilla en Elm Street, Robin Hood, Robocop, El hombre lobo, El Diario de Ana Frank, Poltergeist, Terminator, Capitán América, Lobo, etc.

Cuando busco una película sale poca información de ésta, así que hasta que no vaya llegando la hora de su estreno o de su posible estreno, no sabremos mucho.
Hubo rumores también creo que infundados sobre Gladiator 2. Me parecería absurdo que hicieran un remake de esa película cuándo el protagonista murió. O de Regreso al futuro; incluso he llegado a leer que pensaban hacerlo de la película Dentro del laberinto, que protagonizó David Bowie.

Yo considero intocables algunas películas pero, en otros casos, creo que pueden aportar algo nuevo y que veamos la historia con otros ojos.
¿De qué películas os gustaria que hiciesen un remake y con qué actores? ¿Y cuáles no?

Un saludo a todos y disfrutad de la gala el domingo.

jueves, 11 de febrero de 2010

Golden slumbers

Hace unas semanas se celebró la ceremonia de los Globos de Oro y pudimos ver grandes momentos como el homenaje a Martin Scorsese a cargo de Robert de Niro y Leonardo Di Caprio, la felicidad de los creadores de "Up" al ser premiados por mejor película de animación y mejor banda sonora, el irónico y agradecido discurso de Robert Downey Jr por su genial Sherlock Holmes, la emoción del elenco de "Precious", el reconocimiento a Toni Collette por su papel en "United States of Tara", la participación de Paul McCartney y la satisfacción de los demás premiados como Kevin Bacon, Meryl Streep, Alec Baldwin o John Lithgow.

La siguiente parada es nuestra gala de los Goya, para la que yo prefiero no pronosticar nada porque la mayoría de los nominados son grandes directores y actores, además de que muchas de las películas participantes han tenido un gran éxito, véase “Celda 211”, “Ágora”, “El secreto de sus ojos”, “Gordos”, “Yo, también”, "El baile de la victoria", “El cónsul de Sodoma”, “Tetro” y “Los abrazos rotos”. Las candidaturas están bastante repartidas y esperemos que suceda lo mismo con los premios.
Sin duda, pase lo que pase, los nombres más mencionados dentro de unos días serán Alejandro Amenábar, Fernando Trueba, Ricardo Darín, Luis Tosar, Rachel Weisz, Jordi Mollá, Maribel Verdú, Pablo Pineda, Alberto Iglesias, etc, pero yo quiero detenerme esta vez en el casi desconocido mundo del cortometraje de animación.

No sé si habréis tenido la ocasión de ver el fantástico corto “La dama y la muerte”, escrito y dirigido por Javier Recio Gracia y producido, entre otros, por Antonio Banderas. Pues bien, no sólo está nominado para el Goya sino también para el Oscar y es que poco o nada tiene que envidiar a los filmes de Pixar.
Aquí podéis saber más sobre este trabajo y verlo en pantalla completa. No os despistéis porque está cuidado al máximo y hay detalles verdaderamente graciosos e ingeniosos.
Disfrutadlo y a ver qué ocurre el domingo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Feliz año nuevo

Os deseamos unas felices fiestas, que disfrutéis estos días con vuestra gente más querida y no olvidéis marcaros objetivos para el nuevo año, que seguro será muy productivo para todos.
¡Feliz navidad y próspero 2010!

lunes, 30 de noviembre de 2009

El deseo de ser piel roja

Qué mejor fecha que la de hoy para hablar de “El deseo de ser piel roja”, un título tan original y significativo que dio nombre a una de las películas claves de la filmografía de Miguel y cuyo origen se halla en el poema homónimo de Franz Kafka, escrito dentro de su libro “Contemplación” en 1913 y que decía:
Si uno pudiera ser un piel roja
siempre alerta,
cabalgando sobre un caballo veloz,
a través del viento,
constantemente sacudido
sobre la tierra estremecida,
hasta arrojar las espuelas
porque no hacen falta espuelas,
hasta arrojar las riendas
porque no hacen falta riendas,
y apenas viera ante sí
que el campo era una pradera rasa,
habrían desaparecido las crines
y la cabeza del caballo.


Sin duda, es una emocionante llamada a la libertad absoluta, una utopía en tanto que los seres humanos vivimos irremediablemente sujetos a leyes y normas que nos limitan durante toda nuestra existencia. Kafka escribió este y otros relatos inspirándose en la parte tediosa y rutinaria de su vida, consciente a la vez de que, como diría Einstein, la estupidez humana es infinita y es por ello que necesitamos marcarnos un camino para no convertir el mundo en un caos aún mayor.

“El deseo de ser piel roja” ha inspirado a escritores, músicos como Los del yopo, que os sonarán de algo aunque, por ahora, no haya material suyo que disfrutar, y cineastas como Alfonso Ungría, que reflejó perfectamente el sentido del poema mediante la crisis del protagonista de su película, rodada en 2002.

Ungría es un director de actores, por lo que se centra más en los personajes que en el argumento de sus filmes. En “El deseo...” esto quedó más que demostrado al centrarse principalmente en el proceso emocional del personaje principal. En este trabajo, recuperó a Martín, que apareció por primera vez en su anterior filme “África” (1996), donde fue interpretado con éxito por Zoé Berriatúa.
En su primera aparición, Martín era un chico de barrio que sufría una crisis a los veinte años y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por amor. En la segunda, Martín (interpretado por Miguel), sufre la crisis existencial del treintañero y está tan o más perdido que en aquel entonces. Intenta evadirse del mundo en Tánger pero conoce a una pareja, Abel y Ana, con los que forma un trío de perdedores excéntricos que parecen seguir adelante por pura inercia.
Abel necesita un estímulo para exprimir la vida al máximo y se sirve de una broma de Martín para volver a España y emprender una aventura que podría ser la última, aunque eso es lo que menos le importa. Se establece entre ellos una relación muy especial y Ana queda situada en un papel incierto, ante la indiferencia de su amante y el interés creciente de su pretendiente. Las situaciones se suceden hasta llegar al punto en que cada uno de los tres debe decidir por sí mismo qué quiere hacer con su vida.

El resultado fue interesante, a pesar de no acertar del todo con el reparto. Hubo pequeñas intervenciones valiosas y momentos dignos de recordar como el enfrentamiento en primer plano entre Abel y Martín cuando estaban probando los explosivos o el monólogo del segundo al hacer autostop.
Miguel realizó un intenso trabajo de introspección para luego dejar que el personaje tomase las riendas, partiendo de la base común entre ambos pero sin someterlo y dejando que buscase su propio camino, lo que nos lleva de nuevo al sentido del poema: el anhelo de poder decidir sin dudas ni restricciones, las ganas de expresarse sin temor a la reacción de los demás, el afán de obrar sin medir cada paso. Esto deriva en un complejo debate, claro está, por las consecuencias que resultarían de alcanzar tal objetivo pero quién sabe si la libertad nos acerca más a la responsabilidad o a la felicidad, como planteaba Miguel hace unos meses.

Esta entrada queda abierta para hablar de todo lo que rodea a “El deseo de ser piel roja”, que no es poco. Y, cómo no, para festejar el día de hoy.
¡Feliz cumpleaños, Miguel!

miércoles, 18 de noviembre de 2009


Un perro andaluz y otras historias

Partiendo de la base de que cada persona tiene un gusto propio y particular, es de todos sabido que el cine español nunca ha gozado de demasiado apoyo hasta hace relativamente poco. Ya sea por falta de medios, censura o los temas a tratar, a lo largo del siglo XX salió adelante a pesar de los pesares.
Ahora vamos con la cabeza alta alardeando de que Amenábar y Almodóvar son directores made in Spain, porque se les reconoce internacionalmente y colaboran con gente de aquí y de allá. ¿Pero sólo hay que enorgullecerse de ellos? ¿No vale la pena echar la vista atrás y saber por dónde ha pasado nuestro cine hasta llegar a lo que es hoy?

La primera película con argumento data nada menos que de 1897. La primera con sonido nació tras más de treinta años de cine mudo. Tras un dificultoso arranque, comenzó a ser fructífero hasta que la Guerra Civil truncó su prometedor futuro. Al finalizar la guerra, muchos profesionales se exiliaron, ya que el nuevo régimen instauró la castradora censura y ordenó que todo filme estrenado en el país debía ser doblado al castellano.
El resultado de aquello derivó en que durante décadas no hemos podido evitar clasificar nuestros productos en grupos a cual menos elogiable: musicales (protagonizados por artistas, niños incluidos, que cantaban para promocionarse en el mundo de la música), películas religiosas, landismo y destape. Directores de la talla de Luis Buñuel, Juan Antonio Bardém, Luis García Berlanga o Carlos Saura, que hicieron películas diferentes, profundas, transgresoras y más europeas de lo que cabía esperar en los tiempos que les tocó vivir, han quedado en la sombra a causa de la mala imagen que nos ha dejado el resto. Es triste pensar que Buñuel fue homenajeado por gigantes como Wilder, Wyler, Hitchcock, Wise o Cukor y que aquí casi nadie puede mencionar dos o tres obras suyas. También lo es que muchas películas que fueron reconocidas fuera, aquí sufriesen críticas injustas y llenas de prejuicios e ignorancia, y que tantos actores y actrices fantásticos, por no irse, trabajasen en filmes deplorables porque no se podía hacer otro tipo de cine.

Afortunadamente, ahora faltan dedos para contar las películas de los últimos años que podemos recomendar. Con cada nuevo producto que goza de talento y trabajo a sus espaldas, comprobamos que aquí se puede hacer cine con tanta o más calidad que fuera, que no tenemos por qué estancarnos en uno o dos géneros que sólo interesen a unos pocos. Ahora los actores pueden soñar sin necesidad de volar a otros lugares para hacer algo que valga la pena. No sólo en la gran pantalla, porque cada vez hacemos series de mejor calidad.
Y lo mejor es que cada vez reconocemos más a los grandes de las generaciones anteriores, nos apetece indagar en las sagas más destacadas, saber qué hizo Buñuel en colaboración con Dalí, comprobar que Catherine Deneuve y Geraldine Chaplin fueron musas aquí, impactarnos con El verdugo o La cabina, ver Versión Española, reírnos con buenas comedias que no caigan en los tópicos de antaño, descubrir nuevos talentos y sorprendernos gratamente de lo polifacéticos que son muchos de los que ya conocemos.

Habrá quien disfrute mucho con nuestro cine y quien siga prefiriendo ver sólo el de fuera, así que hagamos críticas positivas y negativas, recomendaciones, comparaciones, descubrimientos, etc, sobre el cine español y el de nuestros compañeros de idioma que viven al otro lado del charco. A ver a qué conclusiones llegamos.

martes, 10 de noviembre de 2009


AMOR PLATOÚNICO, AMOR ESCÉNICO...

Una de las cosas vertiginosas y fascinantes del teatro es aquella en la que tanto se parece a la vida: la posiblidad de replanteárselo todo y cambiar. O si no intentar atesorar lo esencial y modelar la superficie para que el pasado entre en necesaria sintonía con el presente. Los actores también somos personas. Más inestables posiblemente que la mayoría. Por la sencilla razón de que estamos embarcados en la aventura de analizarlo, desmenuzarlo, cuestionarlo todo... para representarlo. Esa vocación, ese trabajo diario y casi espontáneo... te coloca en una inevitable posición de relativismo frente al comportamiento y las emociones. Te hace incluso tomarte muy poco en serio las tuyas. El riesgo de locura es alto. La garantía de diversión es igualmente elevada.
Estoy con Chusa Martín, Velasco, Críspulo y Paloma repasando el montaje de AMOR PLATOÚNICO y todo lo que teníamos parece francamente bueno... pero seguramente mejorable.
Y es que no podemos evitar cuestionar, dudar, polemizar... ¡Cómo mola el teatro!

viernes, 6 de noviembre de 2009


La vida por delante

Dicen que el tiempo lo cura todo, que ayuda a olvidar. Pero lo cierto es que, ya sea por nostalgia o porque algunos fantasmas son duros de roer, el pasado vuelve a nosotros con frecuencia, más aún si el presente está ligado a él.

“La vida por delante” es un buen ejemplo de hasta qué punto las experiencias pasadas pueden condicionar la vida presente y futura y de cómo, en algunos casos, se convierten en una prisión invisible. Madame Rosa (Concha Velasco) trabajó como prostituta en su juventud y, pese a lo que pueda parecer, fue su época más feliz. Iba a donde quería y con quien le apetecía, era joven y bella, tenía toda la vida por delante. Pero la vida le jugó una mala pasada y terminó en Auschwitz por ser judía. Sobrevivió a la terrible experiencia y se ganó la vida en París cuidando a los hijos de las prostitutas que no podían ocuparse de ellos, hasta el momento de poder volver a recogerlos. Ahora, a sus casi setenta años, agota su marginal existencia en compañía del último chico que le queda por custodiar: Momo (Rubén de Eguia), un entrañable adolescente al que ha criado como musulmán y que no para de hacerle preguntas porque a él también le pesa su pasado pero no por tener malos recuerdos sino porque no tiene ninguno, no sabe de dónde viene ni por qué nadie vuelve a por él, lo que le supone una carga tan pesada como la que soporta su benefactora.

Los recuerdos de Madame Rosa afloran de formas inesperadas, siente miedo y soledad, ya no tiene fuerzas para seguir y comienza a apagarse pero no le es fácil marcharse, le preocupa el futuro de Momo. Él necesita volar y buscar respuestas pero no quiere despegarse de la única figura materna que ha conocido y, mientras sus caminos se disponen a separarse, estrechan sus lazos luchando por la pequeña familia que formaron años atrás.

Basada en una novela del escritor Romain Gary (que usó el pseudónimo Emile Ajar para publicarla), esta obra ha sido traducida por Josep Maria Vidal, adaptada para teatro por Xavier Jaillard y dirigida por José María Pou. El elenco se completa con Carles Canut y José Luis Fernández, cuyos personajes juegan un papel significativo en el devenir de las vidas de los protagonistas.

Sencilla y con sentido del humor, esta obra es más que recomendable por sus diálogos abiertos a la reflexión, llenos de tolerancia y ternura, que dejan al público con un nudo en la garganta y sin poder dejar de aplaudir al final, sobre todo al talento más que demostrado de Concha Velasco que parece estar despidiéndose de su profesión, aunque esperemos no incluya a las tablas, y de Rubén de Eguia que borda su papel y provoca que echemos de menos al joven Momo cuando abandonamos el teatro.
Espero que podáis verla y disfrutarla, estoy casi segura de que os encantará.