miércoles, 18 de noviembre de 2009


Un perro andaluz y otras historias

Partiendo de la base de que cada persona tiene un gusto propio y particular, es de todos sabido que el cine español nunca ha gozado de demasiado apoyo hasta hace relativamente poco. Ya sea por falta de medios, censura o los temas a tratar, a lo largo del siglo XX salió adelante a pesar de los pesares.
Ahora vamos con la cabeza alta alardeando de que Amenábar y Almodóvar son directores made in Spain, porque se les reconoce internacionalmente y colaboran con gente de aquí y de allá. ¿Pero sólo hay que enorgullecerse de ellos? ¿No vale la pena echar la vista atrás y saber por dónde ha pasado nuestro cine hasta llegar a lo que es hoy?

La primera película con argumento data nada menos que de 1897. La primera con sonido nació tras más de treinta años de cine mudo. Tras un dificultoso arranque, comenzó a ser fructífero hasta que la Guerra Civil truncó su prometedor futuro. Al finalizar la guerra, muchos profesionales se exiliaron, ya que el nuevo régimen instauró la castradora censura y ordenó que todo filme estrenado en el país debía ser doblado al castellano.
El resultado de aquello derivó en que durante décadas no hemos podido evitar clasificar nuestros productos en grupos a cual menos elogiable: musicales (protagonizados por artistas, niños incluidos, que cantaban para promocionarse en el mundo de la música), películas religiosas, landismo y destape. Directores de la talla de Luis Buñuel, Juan Antonio Bardém, Luis García Berlanga o Carlos Saura, que hicieron películas diferentes, profundas, transgresoras y más europeas de lo que cabía esperar en los tiempos que les tocó vivir, han quedado en la sombra a causa de la mala imagen que nos ha dejado el resto. Es triste pensar que Buñuel fue homenajeado por gigantes como Wilder, Wyler, Hitchcock, Wise o Cukor y que aquí casi nadie puede mencionar dos o tres obras suyas. También lo es que muchas películas que fueron reconocidas fuera, aquí sufriesen críticas injustas y llenas de prejuicios e ignorancia, y que tantos actores y actrices fantásticos, por no irse, trabajasen en filmes deplorables porque no se podía hacer otro tipo de cine.

Afortunadamente, ahora faltan dedos para contar las películas de los últimos años que podemos recomendar. Con cada nuevo producto que goza de talento y trabajo a sus espaldas, comprobamos que aquí se puede hacer cine con tanta o más calidad que fuera, que no tenemos por qué estancarnos en uno o dos géneros que sólo interesen a unos pocos. Ahora los actores pueden soñar sin necesidad de volar a otros lugares para hacer algo que valga la pena. No sólo en la gran pantalla, porque cada vez hacemos series de mejor calidad.
Y lo mejor es que cada vez reconocemos más a los grandes de las generaciones anteriores, nos apetece indagar en las sagas más destacadas, saber qué hizo Buñuel en colaboración con Dalí, comprobar que Catherine Deneuve y Geraldine Chaplin fueron musas aquí, impactarnos con El verdugo o La cabina, ver Versión Española, reírnos con buenas comedias que no caigan en los tópicos de antaño, descubrir nuevos talentos y sorprendernos gratamente de lo polifacéticos que son muchos de los que ya conocemos.

Habrá quien disfrute mucho con nuestro cine y quien siga prefiriendo ver sólo el de fuera, así que hagamos críticas positivas y negativas, recomendaciones, comparaciones, descubrimientos, etc, sobre el cine español y el de nuestros compañeros de idioma que viven al otro lado del charco. A ver a qué conclusiones llegamos.

12 comentarios:

Clarice Starling dijo...

El cine español no ha sido un género que me entusiasmase demasiado, puedo decir que, han sido muy pocas películas las que me han gustado. Como bien has dicho, hay gustos para todo. En mi caso, hay excepciones, de eso voy a hablar.
Este mes hay propuestas muy interesantes en la cartelera,una de ellas es española.
Se llama Celda 211, está teniendo buena acogida entre el público y la crítica.
Su director Daniel Monzón, nos lleva a un mundo que podríamos decir actual, en el que la corrupción, las mentiras, el suspense y un guión bien estructurado dan una película de lo mejorcito hasta ahora.
Los actores algunos ya conocidos como Antonio Resines, como siempre este hombre en cada cosa que hace se supera.
En esta ocasión no iba a ser menos.
Un novel pero talentoso Alberto Ammann, uno de los protagonistas que cobra peso en la cinta.
La trama gira en su entorno, y su interpretación me sorprendió gratamente. Para ser su primer papel en la gran pantalla lo ha aprovechado muy bien. Esperemos que tenga más oportunidades como esta para dar más de sí.
Y como no, no podía faltar Luis Tosar interpretando al otro protagonista "Malamadre". Su interpretación es espectacular, creíble, temible y malo entre los malos.
Los actores secundarios también están a la altura, como Luis Zahera, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero entre otros.
La película es entretenida, con mucho suspense desde el primer minuto, tiene puntos reales como mención a veces de los presos etarras, motivo de gran preocupación de los gobernantes. Cosa que también vemos en la actualidad.
Más la corrupción carcelaria que nos mete de lleno en un thriller que la supervivencia de la misma deja expectante al espectador. En definitiva, una película que está a la altura de las exigencias del público y que no dejará a nadie insatisfecho.

Recomiendo ir a verla al cine, espero que sea nominada a los Oscars y Goya.

Saludos

Ana dijo...

¡Hola! “Celda 211” es la última película española que he visto. También a mi me ha parecido más que recomendable. Destacaría por encima de todo la actuación de Luis Tosar, que creo es quien le da a la historia la mayor parte de su atractivo; llena él solo la pantalla, le va clavado el papel, y pienso que es gracias a él que la película pasa de aceptable a interesante e impactante en algunas escenas.
Los demás intérpretes me han gustado también, y entre ellos destacaría a Resines. También me ha agradado ver una cara nueva para mí, como es la de Amman, en un papel de esta envergadura. Sin entusiasmarme, me ha gustado cómo lo ha llevado. Algo sin mayor importancia es que en algunos momentos de la película encontré extraña su entonación. Como no le había visto actuar antes y no sabía nada sobre él, más tarde en google comprobé que, como había supuesto, es argentino. Aunque he leído que tiene bastante contacto con España, su entonación tiene por instantes un punto cantarín que le delata y que me hace pensar que todavía no ha conseguido dominar su acento nativo (algo que me ha recordado a Juan Diego Botto en “Hamlet”, aunque no sé si en el caso de este último el motivo será el mismo).
Los temas que plantea la película, que Clarice nos ha detallado en su entrada anterior, al igual que ella creo que son actuales e interesantes, en especial el central que da sentido a toda la trama: la lucha por la supervivencia. Sin embargo, a pesar de que como os digo me ha gustado, como thriller no me parece que logre mantener la intriga y el suspense al cien por cien. A pesar de las sorpresas que en ocasiones asaltan al espectador, el grueso del argumento me resultó bastante predecible y el comportamiento de los personajes nada sorprendente, sin apartarse de la idea que el espectador se hace de cada uno de ellos al comenzar la película. Lo que les ocurre son incidentes encadenados que te entretienen y van dando giros a la historia, pero sin que en ningún momento, esa es mi impresión, ocurra nada que no veas venir con un buen rato de antelación. También la he encontrado excesivamente volcada en la historia del protagonista y la relación con su esposa, relegando a un segundo plano o no dejando cabida a otras cuestiones que podrían haber resultado interesantes y forzando quizás en demasía el personaje de Malamadre para crear una relación afectiva entre ambos que no resulta del todo creíble.
Estos días comentaban en los periódicos la extraordinaria acogida de “Celda 211” entre el público y el gran éxito en taquilla para ser una película española. Me alegro de que le haga competencia en la medida de sus posibilidades a “Milennium II” (aunque no la he visto, si la primera parte no me pareció nada del otro mundo no creo que ésta la vaya a superar). Todavía no he visto “Agora”, pero he leído vuestras críticas en el blog y sospecho que voy a coincidir con vuestras opiniones.

Ya os había comentado hace algún tiempo que “Gordos”, de Daniel Sánchez Arévalo, también me gustó (creo que ha recibido críticas bastante contradictorias) y que “Mapa de los sonidos de Tokio”, de Coixet, me causó una impresión francamente mala, pues, como ya os conté cuando la vi, el guión me pareció no tener ni pies ni cabeza. Una curiosidad en ralación con esto: el otro día encontré una revista vieja donde Philip Roth, autor de “The Dying Animal”, novela en la que se basó “Elegía”, la anterior película de Coixet, decía que no le gustó la adaptación cnematográfica de "Elegía" porque, entre otras razones, tiene muchos fallos de guión. No explica cuáles, pero si el señor Roth lo dice por algo será. Yo “Elegía” no la he visto ni sé si sería capaz de descubrir alguno de esos puntos débiles que él critica, pero leer las palabras de Roth me dio ciertos ánimos para pensar que igual mi percepción de “Mapa...” no iba muy desencaminada. Sigo sin creerme sin embargo que Coixet y todo su equipo puedan cometer fallos tan evidentes como para pillarlos yo y que a ellos les haya parecido todo estupendo.
CONTINÚA

Ana dijo...

Como os decía, entiendo que un gran escritor como Philip Roth pueda poner peros a “Elegía”, que además ha nacido de su pluma, pero que a mí como simple espectadora no me cuadre lo que Coixet cuenta en “Mapa de los sonidos de Tokio” no me parece muy lógico. A falta de saber qué argumentaría la directora para defender lo que ha hecho, me queda el mal recuerdo de no haber entendido la estructura del guión ni, por consiguiente, la historia.

Os recomiendo dos estupendas películas que he visto hace poco.
Una todavía en las salas: “El secreto de sus ojos”, de Campanella, protagonizada por Soledad Villamil y Ricardo Darín (no sé si vísteis su película “La Señal” en Versión española la semana pasada, y la interesante entrevista), todos los actores estupendos...
La otra es brasileña: “El año en que mis padres se fueron de vacaciones”, de Cao Hamburger, del 2006: un particular retrato del Brasil de los 70 a través de los ojos de un niño, el fútbol como vía de escape y lazo de unión en medio de las encarnizadas persecuciones y luchas políticas que sufría el país. Buenísima.

Estos días se celebra el 47 FiCXixón (suena raro, ya: Festival Internacional de Cine de Gijón). Como sabréis, son tantísimas las películas que se muestran en los diferentes apartados de competición, homenaje, cortos, etc. que se te ponen los dientes muy largos por no poder ver casi nada.
Ayer sábado fue la presentación de “Mal día para pescar”, opera prima del joven director uruguayo afincado en Madrid Álvaro Brechner. Está basada en un relato de Juan Carlos Onetti y cuenta las peripecias de una extraña pareja, un luchador en decadencia y su representante, que se ganan la vida recorriendo América del Sur y participando en combates amañados. Asistieron el director y uno de los dos protagonistas, Gary Piquer (“Cenizas del cielo”, de J. Antonio Quirós, que ya os recomendé hace algún tiempo; “La caja Kovak”, también de Daniel Monzón), quien con su personaje ganó el premio al mejor actor en el Festival de Mar del Plata. Ha sido elegida para representar a Uruguay en los Oscar. Brechner comentaba que es una coproducción hispano-uruguaya, pero que no ha recibido apoyo económico de ninguna cadena de tv española porque no la consideran una película española.
Se estrena el 11 del próximo mes y tengo la corazonada de que merece la pena verla. Yo me quedé con las ganas ayer, porque también me apetecía ver a Sergi López en el Palacio Valdés en el estreno en español de “Non Solum”. No me di opción a elegir. Ya la semana pasada renuncié a “El desarrollo de la civilización venidera” de Veronese, teniendo ya el abono, porque estaba claro que no podía perderme “El hombre almohada”...

Acabo, que cuando me pongo a escribir...
Ya os contaré en otro momento acerca de “Non Solum” y algo más de teatro que he visto estos días.

Un beso: Ana Carmen

Amalgama dijo...

Charlotte, mil gracias por abrir este tema. Darnos la oportunidad de hablar de nuestro cine es un deleite. Claro que hay más que Almodovar y que Amenabar, por otro lado ambos me gustan mucho, Tesis, la opera prima del primero o La Ley del Deseo, una historia menos “pulida” del segundo son maravillosas. Como también lo es El Verdugo de Berlanga, una obra maestra, un Pepe Isbert, sublime. Los Santos Inocentes de Mario Camus, Calle Mayor de Bardem, Ay, Carmela de Saura, Juana La Loca, de Aranda…¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? de Colomo, Éxtasis de Barroso, Amo tu cama rica de Martínez Lázaro, Amanece que no es poco de Cuerda, El Bola de Achero Mañas, Familia de Fernando León, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, de Díaz Yanes, Cosas que nunca dije de Coixet, Tasio de Armendariz, Hola, estás sola? De Bollaín, Las bicicletas son para el verano de Chávarri, Alas de Mariposa de Bajo Ulloa, El día de la bestia, de Alex de la Iglesia, El Sur de Erice, Viaje a ninguna parte de Fernán Gómez, Fugitivas de Hermoso, Lágrimas Negras de Ricardo Franco, Boca a Boca de Gómez Pereira, La muerte de Mikel de Irube, El año de las luces de Trueba, Cuando vuelvas a mi lado de Gracia Querejeta, Planta Cuarta de Mercero, El patio de mi cárcel de Belén Macías, El Deseo de Ser Piel Roja de Ungría, Segunda Piel de Gerardo Vega…tantas y tantas.
Si vemos estas películas, quién puede decir que no existe talento en el cine español, quién puede asegurar, seguro desde la ignorancia, que todo el cine español es igual. Dureza, transgresión, acidez, creatividad, absurdo, desgarro… el cine español es capaz de mostrar todo ésto por separado o conjugarlo magistralmente. Claro que obras buenas y otras no tanto, pero creo que si hacemos una criba el porcentaje de proyectos dignos está por encima del cine que consumimos en abundancia, el de EE.UU.
La Estrategia del Caracol de Cabrera, El callejón de los milagros de Fons del Toro, María, llena eres de gracia de Joshua Marston, Ciudad de Dios de Fernando Meirelles, La mujer de mi hermano de Ricardo de Montreuil, No sos vos, soy yo de Juan Taratuto, Rosario Tijeras de Emilio Maillé, Paraiso Travel de Simon Brand, Satanás de Andrés Baiz, La Sorpresa de Oscar Gonzalez y muchísimas más, casi imposible de poder ver en las salas de cine de nuestro país.
Ahora me limito sólo a mencionar directores y películas que bajo mi punto de vista evidencian que en nuestro idioma se sabe hacer buen cine, con menos recursos, pero con una entrega que traspasa la pantalla. Sólo quería dejar una pequeña reseña como punta del iceberg del talento del cine en español.

Un abrazo

María del Aguila dijo...

Hola chic@s:

Pues yo hoy he vuelto a ver, por tercera o cuarta vez, "El abuelo", la película de José Luís Garci que me sigue emocionando y sigo sintiendo llena de encanto y poesía. Encuentro que la historia está fantásticamente contada, con tacto y serenidad, a pesar de los arrebatos, más que justificados la mayoría de las veces, de D. Rodrigo, a quien el gran Fernando Fernán Gómez da vida de manera magistral.
Encuentro a los secundarios asimismo espléndidos, y así también estupendos a Cayetana Guillén Cuervo, Fernando Guillén o Agustín González.
Además he de decir que me encanta la interpretación que Rafael Alonso hace de D. Pío, lástima que no podamos escuchar su voz en esta película al estar doblado, aunque he leído que, por un grande como Félix Acaso.

Actualmente me gustaría ver "Ágora", de la que conozco, algunas críticas, lo que en este blog se ha dicho y lo que comentan algunos conocidos-as. Haré todo lo posible por no tardar en verla.

Un beso. María del Aguila.

ramonrubial dijo...

Amalgama chica cuanto sabes, estas que te sales.

Celda 211=LUIS TOSAR
Un genio

Mila

Laura dijo...

¡Buenas tardes a tod@s!

Efectivamente, Charlotte, el cine español actualmente tiene un apoyo y una proyección internacional que no había tenido hasta ahora, principalmente debido a que durante la Dictadura las fronteras españolas se cerraron en mayor o menor medida al devenir del cine en otros países.

Estoy de acuerdo en que no sólo existe Almodóvar y Amenábar en nuestro cine, a pesar de que sean los nombres que más suenan fuera de nuestro territorio.

En lo que ya no estoy de acuerdo es en esa manía que tenemos todos de menospreciar unos productos cinematográficos considerándolos de ínfima calidad como los que tú citas: musicales, landismo, películas religiosas, etc.

Partamos de la base de que el cine es, de todas las Bellas Artes, la que está más orientada al entretenimiento, y en sus orígenes el cine era el entretenimiento de las masas.
La exquisitez y las obras maestras llegarían mucho después.
Además, no podemos olvidar, porque la memoria histórica está para eso, que España durante muchos años sufrió una Dictadura que amordazó muchas cosas, entre ellas la libertad de expresión.

Si directores de gran prestigio y renombre tuvieron que hacer ese tipo de películas fue porque, como todos los humanos, se tenían que ganar el pan de cada día.

Hablar del Landismo es hablar del Sr. Landa, el único actor del mundo que ha dado su nombre a un género cinematográfico, cosa que no ha sucedido ni con Chaplin, ni con Keaton ni con ninguna figura de relumbrón.
Y no podemos olvidar que estamos hablando de un señor que tiene un premio de interpretación de Cannes y que ha demostrado mil y una veces que es un actor grande entre los grandes.
Y hablar de Landa es hablar de Lopez Vázquez, o del gran Isbert, que me merece mi respeto tanto si hacía "el verdugo" como si su nieto Chencho se perdía en la Plaza Mayor de Madrid, o de Fernán Gómez, que este sábado, sin ir más lejos, salía en una película que echaron en Cine de Barrio: "Morena Clara", con Lola Flores.

Hablar de musicales, por ejemplo, es hablar de Joselito o de Marisol, niños prodigio explotados en esa etapa hasta la saciedad.
Pero no podemos olvidar que en USA, Mickey Rooney y Judy Garland hacían películas musicales de temática juvenil, igual, igual que Marisol.
¿Son mejores ellos por ser americanos?

¿Que todos estos actores tuvieron que hacer este tipo de películas?
Por supuesto, porque tenían que comer.
Pero gracias a ellos la gente podía disfrutar, evadirse, e incluso reirse de las parodias que de la sociedad española se veía en estos filmes.

Así que hagamos un poco de esfuerzo, intentemos situarnos en la época franquista y pensemos que quizás, y sólo quizás, el cine español actual deba mucho al que se hizo en época franquista, solamente por el hecho de que no se rindieron y la industria cinematográfica siguió en pie.

¿O es que "Fuga de cerebros" o "El Pagafantas" son mejores que "Margarita se llama mi amor" o "Vente a Alemania, Pepe"?

Para mí, desde luego, tan importante es ver "Versión española" como "Cine de barrio", dos caras de una misma moneda: la historia del cine español.

Un saludo desde Estella,
Laura

Sus dijo...

A mi me gusta mucho el cine español, pero en el cine de mi zona apenas traen películas españolas a no ser que tenga mucho éxito, por lo que el resto no puedo verlas a no ser que las echen por internet.
Hubo una temporada hace unos cuantos años que si ponían muchas españolas y como además por suerte estaba la entrada bastante más barata solía ir cada semana a tres películas: Una española, otra de ciclo independiente y algún estreno de película americana o más comercial. Las que más me decepcionaron durante esa temporada comparando las tres eran las últimas. Las españolas e independientes eran más emotivas, más reales, más creíbles, menos previsibles... Después de esa etapa idílica que duró un año, subieron mucho los precios y para colmo casi todo eran películas americanas o muy comerciales y ya dejé de ir tanto al cine hasta hoy. Una pena.

Besus.

Ana dijo...

!Hola!
Antes de que se me olvide la peli, que no será mucho tiempo por la poca huella que me ha dejado, os dejo unas líneas sobre El Baile de ‘la Victoria’. No sé si ya habréis pasado por el cine o tenéis pensado ir. Si es así ya me diréis qué os parece.

De las tres candidatas finales al Oscar para mí esta es la peor, y eso que ya sabréis por la brasa que os di que Mapa de los Sonidos de Tokyo no me entusiasmó precisamente. Ya no es que sea la peor de las tres, sino que es mala ella solita sin falta de compararla con ninguna otra.

El argumento promete en esbozo: un ladrón de renombre (Ricardo Darín) y un joven que ha pasado dos años en la cárcel (Abel Ayala) son puestos en libertad el mismo día por una amnistía a finales de los 90, en Santiago de Chile: el primero sale con el propósito de recuperar a su mujer y rehacer su vida, el segundo con un plan ya trazado para vaciar una caja fuerte. El joven, Ángel, intentará convencer al “maestro” de que sea su socio. Al mismo tiempo Ángel conoce a Victoria (Miranda Bodenhöfer) y las vidas de los tres quedan unidas por los acontecimientos que se van sucediendo.
Una cosa es la historia y otra cómo está contada. La novela de Skármeta en que se inspira no la he leído, pero quizá el argumento en sí es lo que menos importa porque en lo que te fijas es en lo torpemente que está desarrollado. El guión de la película me ha parecido un folletín sensiblero a tope, pero esto no es tan malo en sí. Lo que parece increíble, viendo el resultado, es que venga firmado por un director con la experiencia de Trueba (con la colaboración de su hijo).

Son montones las situaciones inverosímiles, ridículas, que buscan no se sabe qué, impresionar quizá: los jóvenes protagonistas recorriendo a lomos de un caballo de carreras magníficos paisajes, sin detenerse durante kilómetros y kilómetros; lagrimones artificiales que caen anticipadamente por la mejilla de la pobre y desgraciada bailarina muda antes de que haya motivo para que llore; la misma chica, Victoria, a punto de morirse de una altísima fiebre que no remite con nada y que el sabio y comprensivo doctor no achaca a enfermedad conocida, hasta que por sus amigos se entera de que la joven no tiene ganas de vivir y entonces comprende que ese es el verdadero motivo de la fiebre –aunque ella se cura de pronto, no se sabe si por algún remedio que él le da o qué pasa ahí; la voz en off de Ricardo Darín y Ariadna Gil para desvelarnos cuáles son los pensamientos y sentimientos de sus personajes mientras se suceden los primeros planos de ambos –patética escena y pobre recurso cinematográfico, que parece obra de un principiante; la aparición del cóndor, trágico presagio de desgracias... No falta detalle.
Paisajes hay para todos los gustos, ciudad, mar, montaña, todos impresionantes porque lo son. Pero hay imágenes que parecen metidas a calzador, como por ejemplo una que nos muestra un plano de los dos enamorados cabalgando juntos a la luz de la luna...
El robo chupao, porque la pared parecía de cartón, así que ni siquiera haría falta ser un gran maestro para dar el golpe.

SIGUE parte II

Ana dijo...

Sigo con "El baile de la Victoria" y “lo mejor” para mi gusto: la incomprendida bailarina que expresa a través de su arte (la peli da a entender que sublime, será que lo que se ve no le luce) la tortura que su vida ha sido desde que sus padres fueron asesinados en su presencia, por cuestiones políticas, cuando ella era una niña (éste es el único tema serio y dramático de la historia, que parece hasta fuera de lugar en medio de tanto despropósito).
Como desde entonces está muda por el shock, continuamente hace muecas y pone caras raras que dan más risa que pena. Huérfana y pobre, se saca unas pelas haciendo trabajos en la oscuridad de una sala de cine porno, pero la maestra de baile que la tiene recogida no lo sabe, creo, ni su novio, Ángel, que anda a uvas... Ocurre que cuando él la ve tras el cristal interpretar una coreografía “preciosa” que ella misma ha creado (con sorna, no se mataron mucho, fuera quien fuera el coreógrafo de verdad), inmediatamente se da cuenta de que Victoria es la mejor bailarina del mundo, pero no es que a él le ciegue la pasión, no, él sabe que es así de verdad... Y así se confirma cuando, tras avatares que no os desvelo, el crítico de ballet que más sabe de todo el país la ve bailar su sublime pieza y cae rendido ante su arte (¿o es porque le obligaban con una pistola? No está claro, porque como ella ya había dejado a un jurado anterior impresionado, parece que la opinión del crítico sea auténtica...)

No sé si estaré siendo muy radical, pero para mí lo único bueno de la película es Ricardo Darín. Podría salvar alguna cosa más, pero con dificultad: algún golpe de humor (el enano Lira y familia), la ingenuidad de Ángel al principio de la película -que acaba luego por convertirse en un personaje plasta... Puntos flojos se me ocurren muchos más, pero callo ya. La música tampoco dice nada especial, una melodía muy sentimentaloide apropiada como complemento...

Me parece imposible que tenga posibilidades de ganar el óscar porque doy por hecho que todas las demás candidatas tienen por fuerza que ser mejores, pero quién sabe... A mí ya me sorprende enormemente lo primero que sea de Trueba y lo segundo que la hayan seleccionado.

Hasta otro momento. Un beso: Ana Carmen

PD. Es que me gustó mucho lo que escribiste sobre “El deseo de ser piel roja”, Charlotte. Gracias por la sorpresa sobre el Salón internacional del libro teatral que nos tienes en el horno. Cuando puedas, que ya sabemos que el día no tiene más que 24 horas... Sufriremos mientras ;) je je

Ana dijo...

!Hola!
Por aquí andamos con el frío y la humedad atacando duramente, como en casi todas partes. Hay nieve, pero de momento en las ciudades no, a ver qué pasa las próximas horas.
Simplemente quería añadir dos palabras a lo que os había comentado el otro día sobre “Ágora”. Decía que estaba de acuerdo en líneas generales con lo que habíais escrito sobre ella. Me pareció una película con una historia original e interesante, una interpretación acertada, muy cuidada en el vestuario, en los exteriores, en las espectaculares recreaciones de Alejandría... pero al mismo tiempo que hace honores a lo que tiene de superproducción, la encontré muy fría.
Los personajes en general no me resultaron atrayentes, no llegas a conocerlos ni a empatizar con ellos, no te involucras en la historia ni llegan a emocionarte las relaciones entre los protagonistas ni los duros momentos que les depara el destino.
Cuesta trabajo entender la figura de Hipatia, casi siempre gélida como el hielo y anteponiendo la razón, o una interpretación muy personal suya de la razón, a los sentimientos, rechazando el amor y cualquier relación con un hombre. Incluso su dedicación en cuerpo y alma a la ciencia me resultó poco verosímil, quizá falta también mostrar en la pantalla esa pasión que indudablemente debería sentir por la astronomía.
Las imágenes se van sucediendo a modo de ilustraciones de una historia que va narrando los hechos acontecidos y los acompaña de pinceladas anecdóticas de la vida de los personajes, pero se hechan en falta emoción, sentimiento, las claves para entender mejor a los personajes y en especial a Hipatia. Aun trabajando con hipótesis sobre lo que pudo haber sido su vida, la mujer que se presenta en la película no resulta real ni se comprende bien su comportamiento, ni como mujer ni como astrónoma tenaz y sabia adelantada a su tiempo, con lo cual la historia pierde mucha de la fuerza e interés que podría tener. Esta es mi impresión.
Respecto al mensaje que Amenábar quería transmitir con la película de adónde pueden llevar el fanatismo y extremismo, en este caso encarnado en los cristianos, sí que creo está patente en la película sin caer en el absurdo de pensar que tras ello haya un ataque al cristianismo en concreto. No sé si habéis oído algo sobre los problemas de distribución que Agora está teniendo en USA por el mensaje anticristiano que quieren ver en ella. Amenábar esperaba reacciones de este tipo, según había comentado antes del estreno.

Bueno, os dejo por ahora.
Buen comienzo de semana navideña. Un abrazo: Ana Carmen

Ana dijo...

!Hola! Espero que estéis pasando una buena navidad, y ya enseguida a estrenar año...
Como estos días parece que lo que menos apetece es currar, si es posible, y la programación de cine en Oviedo es deprimente y lo poco que hay ya lo he visto, he aprovechado a tirar del dvd y he estado viendo algunas películas para las que todavía no había encontrado tiempo.
De entre las españolas, las tres últimas que he visto, todas bastante conocidas y premiadas, me han gustado. Como esta entrada está dedicada al cine español, aprovecho para comentarlo, por si no las habéis visto. A mi me han resultado interesantes, cada una en su estilo, y tres claros ejemplos del buen trabajo que se está haciendo en el cine en España.
Una de ellas es “El laberinto del fauno”, producción hispana-mexicana-estadounidense con guión y dirección de Guillermo del Toro. Una historia ambientada al término de la guerra civil que es en el fondo una bella fábula, rebosante de fantasía a la vez que plagada de personajes monstruosos, y no sólo los imaginarios sino especialmente algunos de los humanos, que de tales poco más tienen que la apariencia. Espléndidos Sergi López y Maribel Verdú, acompañados de un fabuloso elenco: Alex Angulo, Doug Jones –el fauno. Muy original el guión, del propio Del Toro, que nos hace cruzar continuamente la frontera entre la “realidad”, que no llega a ser tal por estar encarnada en personajes tipo que recuerdan a los de los cuentos, y el mundo fantástico que no logra separarse del todo del real. Increíbles la caracterización de las criaturas, los efectos y los exteriores en El Espinar, que no parecen de este mundo.

En “Te doy mis ojos” me ha gustado mucho cómo Iciar Bollain como directora –y guionista junto a Alicia Luna– se ha acercado a los malos tratos en la pareja, tanto físicos como psicológicos. Me ha encantado la construcción de los personajes, los dos principales, Pilar y Antonio (Laia Marull y Luis Tosar), y también todos los de reparto y secundarios (por ejemplo, en el grupo de terapia Antonio de la Torre, siempre fabuloso aunque sea un papel pequeño; la hermana, Candela Peña; la madre, Rosa María Sardá; las amigas...). Luis Tosar me ha impresionado más aquí que en “Celda 211”, que ya es decir. En Celda se luce, pero aquí habla con los ojos... Según avanza la película te vas metiendo en la piel de los dos protagonistas y adivinas lo que piensan, por qué hacen lo que hacen o reaccionan de determinada manera, lo que sienten... Los malos tratos son un tema terriblemente complejo y “Te doy mis ojos” se acerca al problema desde un punto de vista concreto, pero para mí lo hace magistralmente. El papel de Laia Marull me ha recordado bastante al que interpreta en “Fugitivas”, miedo paralizante y constante huida. Creo que “Te doy mis ojos” se merece todos los Goyas que se llevó, película, mejor actor y actriz, mejor actriz de reparto, guión, dirección y sonido.

La tercera es “La soledad”, de Jaime Rosales. Es una película distinta. Cercana por los personajes y las historias que dibuja, por la aparente simplicidad con que se van narrando los hechos a través de escenas cotidianas, diálogos a veces intrascendentes pero imprescindibles, imágenes lentas que sin prisas nos van acercando a la vida y los sentimientos de los protagonistas. Estupenda película y magnífica interpretación de Petra Martínez y Sonia Almarcha como pilares de un excelente reparto. Es al mismo tiempo una película impactante: procurad verla sin saber ni leer nada sobre ella ni el argumento, como a mi me ocurrió. No veáis el trailer.

La verdad es que es mucho más frecuente que el cine español me guste que no lo contrario, como lo ocurrido con "El baile de la Victoria" y el chasco que me llevé con ella. ¿Ya la habéis visto? Contadme.

Os dejo ya. Un abrazo: Ana Carmen